La justicia es simbolizada, Iustitia, la versión romana de la diosa helénica Temis, la cual fue esculpida como una persona implacable con los ojos vendados cargando con una mano una balanza y con la otra una cornucopia.
El mensaje de ese símbolo es que la ley no tiene preferencias a la hora de aplicarse y que su castigo corresponde a la categoría del delito.
Eso parece que no ha funcionado en los últimos días en nuestros predios, en especial cuando se trata de personas de origen extranjero.
Hace unos dos meses un pescador fue fotografiado por una persona cuando pescaba del Grand River de Grand Rapids un pez de los conocidos como esturión. La foto de por si denunciaba una violación a las leyes de la conservación, pues el esturión es una especie en extinción y su pesca es prohibida.
La foto fue enviada a los medios de comunicación quienes al publicarla motivaron la acción de la policía en busca del transgresor de la ley.
El pescador fue arrestado semanas después y su nombre, Cecilio Cantú, divulgado a la prensa. Se le presentaron los cargos y en esta semana la juez Jeanine LaVille, lo condenó a 30 días de prisión, $2,298 dólares de multa, 50 horas de trabajo comunitario y la suspensión de la licencia de pescar hasta el año 2012.
Que a un pescador que transgreda le ley de conservación de especies se condene a pagar 2 mil dólares por atrapar una especie prohibida y se le suspenda la licencia, nos parece correcto, pues es un claro mensaje a los demás ya que a nadie le gustaría pagar esa suma por un pez y mucho perder su derecho al hobbie que le gusta. Lo que nos parece una exageración y una falta de respeto a la propia justicia es que además de estos castigos se le impongan 30 días de cárcel.
Michigan tiene muchos problemas que necesitan que la comunidad y las autoridades contribuyan a solucionar. Meter a un trabajador y padre de familia a la cárcel por 30 días implica problema para el Estado, la compañía que emplea a la persona, la familia de esa persona, y a esta misma para poder después encontrar dónde le puedan dar trabajo teniendo un antecedente delictivo.
Esa situación contrasta de sobre manera con el hecho de que a personas a las que se les hacen cargos por traficar con sustancias prohibidas y por asociaciones delictivas se les condene solo a la llamada probatoria.
La sentencia contra Cantú es, más que un buen mensaje para los que transgreden la ley, una lección inversa para la sociedad. Ojala cosas como estas no se vuelvan a repetir.